El proceso mental de competir en un maratón

Cualquiera, incluso quien apenas está incursionando en el mundo del running, podría pensar que correr un maratón es cuestión de mera destreza y suficiente condición física. Ciertamente ambas cosas son clave para que el cuerpo pueda soportar tales niveles de estrés y exigencia,  pero la preparación mental es otro ingrediente del éxito con la misma importancia que el entrenamiento físico sin importar si se trata de correr 21 km o un maratón completo. Dada su relevancia, en esta nota veremos qué factores psicológicos están en juego al competir.

 

Fija objetivos

El enfoque mental no es exclusivo del momento de la competencia: empieza con incluso meses de anticipación y consiste en plantearse objetivos a corto, mediano y largo plazo como programarte, por ejemplo, para recorrer una distancia cada vez mayor o mantener el ritmo durante cierto tiempo. En todo momento durante tu entrenamiento, debes tener presentes estas pequeñas metas que te ayudarán a lograr un desempeño adecuado en la competencia real.

Imagínate en la competencia

Visualizarte en la carrera, contemplar todas las posibilidades, reforzar tu técnica y repasar todo el entrenamiento para utilizarlo estratégicamente al momento de la competencia resulta particularmente provechoso ya que te permite visualizar el escenario de lograr tu objetivo de cruzar la línea de meta y, con ello, generar confianza y seguridad en ti mismo.

Los días previos

Conforme se acerca el momento en que las horas trabajadas, el esfuerzo y la combinación adecuada de alimentación, descanso y entrenamiento deban rendir frutos, también aparece la incertidumbre que puede jugar con tu mente. Frente a esto, es importante que procures mantenerte optimista y tranquilo, al margen de preocupaciones distractoras, lo que puedes lograr llevando a cabo actividades relajantes, preparando tu equipo para competir y, lo más importante, descansando muy bien antes de la competencia.

El gran día

Al momento de dar el primer paso fuera de la línea de salida, es importante que te concentres en objetivos de corto plazo como mantener un buen ritmo inicial por kilómetro para tener la mente ocupada y enfocada durante el desarrollo de la competencia aunque, a decir verdad, el verdadero desafío viene en el último tramo, después de los 30 kilómetros. Si bien es un hecho que ya pasó la mitad de la competencia, es en este momento cuando el agotamiento físico y el estrés mental surten efecto creando estragos.

Debes tener en cuenta que esto es normal y que le ha sucedido, le sucede y le seguirá sucediendo a la gran mayoría de los competidores, si no es que a todos. También es el momento para el que has entrenado tu mente antes de la carrera, donde pensamientos como “no te rindas”, “ya casi llegamos” y “falta muy poco” te darán la energía necesaria para seguir adelante y terminar la prueba, en oposición al “ya no puedo”, al “no siento las piernas” y al “quiero parar ya” que naturalmente invadirán tu mente. Lo más importante es vencer esos pensamientos negativos y conservar la calma: después de todo, para este día te has preparado física y mentalmente.

 Después de la carrera

Tras disfrutar la victoria que representa cruzar la meta, será necesario que tomes unos días para relajarte y descansar: reflexiona sobre la experiencia en su conjunto y evalúa tu estado emocional, así como los aprendizajes adquiridos que te harán crecer, no sólo como deportista, sino también como individuo.